miércoles, 14 de enero de 2009

¿En qué consiste el dialogo intercultural y cual es su función? ¿es viable?

Según nos expone el Fornet Betancourt, el dialogo intercultural es una respuesta alternativa a la “barbarie” generada por el modelo civilizador dominante. En ese sentido, constituye una opción o un modelo que se opone a la globalización neoliberal, es decir al sistema capitalista imperante en la actualidad. El modelo civilizador no prioriza el dialogo y de realizarlo, esta mediatizado por sus intereses hegemónicos. De igual forma ellos tienen el poder y controlan el diseño del planeta, imponiendo su modelo homogeniezante que resulta ser reductorio de las diferencias. El modelo civilizador pretende ser una “cultura mundial” no obstante, reduce o absorbe las diferencias culturales, lo que constituye una homogenización, que se impone violentamente y que acaba con la pluralidad acaeciente en el mundo. El dialogo cultural es un proyecto que busca reestructurar y reorganizar la universalidad imperante en el mundo basándose en relaciones de cooperación y comunicación solidaria entre los distintos universos culturales de la humanidad.

La función de este proyecto de dialogo intercultural es por un lado abrir las culturas, rompiendo sus cierres categoriales, simbólicos, y morales. Es decir, las culturas no son categorías cerradas, y aisladas una de las otras. El dialogo intercultural también busca fomentar la reflexibilidad critica entre los miembros de cada cultura particular. Como método, el dialogo intercultural permite relativizar las tradiciones concebidas como propias en cada cultura a fin agudizar en estas la tensión y el conflicto entre los sujetos o fuerzas que buscan su conservación y los que quieren transformarlo. Esta apertura, relativización y flexibilidad critica de las culturas ayudan a que se conozcan mejor entre si, y cada una a las otras, percibiendo las diferencias que existen tanto dentro de cada una, como con relación a las otras.

El dialogo intercultural implica una ética que debe de asumirse como una forma de vida o como una actitud fundamental teórico practica. Esta ética consiste en la tolerancia, el respecto y sobre todo en la acogida del otro. El otro viene a ser aquel con el cual quiero compartir mi soberanía y el futuro que nos adviene, sin imponerle mi forma de ser y mis intereses en la vida. En las personas ha de darse una relación de co-autonomía y en las culturas de co-soberanía. La finalidad de estas nuevas relaciones es propiciar una universalidad mundializada desde abajo y no desde arriba como lo hace el modelo civilizador, a fin de que se produzca con y por la participación de los múltiples mundos reales.

La perspectiva de dialogo intercultural que propone Fornet Betancourt constituye una alternativa preciada que en el marco teórico ayuda a construir un mundo mas justo, donde se respecta la multiplicidad y la diferencias culturales del mundo. Está cimentada sobre una ética de acogida y apertura a si mismo y al otro. El problema se presenta a la hora de llevar a cabo ese proyecto en un mundo regido por el interés particular. Aunque es un proyecto que busca respetar y reconocer las diferencias pide una simetría en el dialogo que resulta ser un poco idílica. Es difícil que potencias mundiales dialoguen o compartan su soberanía con aquellos países relegados y dominados. En el contexto actual, el dialogo intercultural se hace necesario, pero es difícil que se realice en los términos que exige el proyectó propuesto por Fornet, porque existe una tendencia en el ser humano a defender sus intereses y ejercer una influencia de arriba hacia abajo que mediatiza el dialogo y las relaciones interculturales. Yo no soy contrario al dialogo intercultural, sino que concibo difícil su realización en el contexto actual donde impera el beneficio particular de las personas o de las culturas estimulado por la voluntad de poder.