miércoles, 7 de mayo de 2008

Difenrencia entre una metafisica viva y una metafísica muerta.

Por Rafael Frias

Guibal retomando a Kant y a Bergson, nos presenta una distinción entre metafísica muerta y metafísica viva. La metafísica muerta es aquella que se elabora como un sistema lleno de contenido o presupuestos dogmáticos tendiente a explicar el todo. Este tipo de metafísica nos ha mostrado la misma historia de esta, que no procede, de modo que nunca cumple con su pretensión de explicar el todo, ya que siempre lo pretende hacer desde una de sus partes. Adoptar tal postura conduce a encerrar y reducir en una dimensión de la realidad toda la multiplicidad. Esta metafísica siempre se torna dogmática, ciega y cerrada a otras concepciones, de modo que no avanza, permaneciendo estancada en si misma. Por el contrario, una metafísica viva sería aquella que se ejerce como una actitud del ser humano sobre su ser, a fin de “vivir” la vida, no en un futuro, sino en el presente lleno de vulnerabilidad, limites y necesidades, que a medida que se valora el milagro de “ser”, se “es” agradecido y se vive mas a plenitud aquí en la tierra. La metafísica viva “es la actitud de la libertad abierta sin reservas al respecto y al deseo de otro” (Guibal, p.29).

Al parecer la historia de la metafísica, es la historia de una metafísica muerta, debido a su dogmatismo en le ha caracterizado, aun después de Kant, que pretendía liberarla de tal enfermedad, sigue residiendo en ella una tendencia a absoluto, a lo inmutable, a lo inmóvil, y a lo uno, cerrándose a la multiplicidad, a la diferencia, a lo frágil y los limites. En ese sentido, existe una tendencia en lo metafísicos a hacer metafísica muerta, quizás la metafísica viva, esta reservada a las personas que hacen uso de ella de forma inconsciente, es decir, en función “practica”, no “teórica” o pura.







Biografía:
Guibal, F., La metafísica en cuestión, 1980, (pp.13-31)